Biobarica

"Miraba un mundo de diferencia": por qué el Dr. Christian Arellano integró la cámara hiperbárica a su clínica

1 de junio de 2026

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5m 25s

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Entrevista realizada en el Congreso AMCPER 2026 — Expo Santa Fe, Ciudad de México Entrevistador: Dr. Fabrizio Verdini, enlace médico Biobarica


 

Hay decisiones que un médico toma después de leer. Y hay decisiones que toma después de ver. El Dr. Christian Arellano, cirujano plástico especializado en cirugía facial y de contorno corporal en Mexicali, Baja California, tomó la suya después de observar durante años la diferencia entre los pacientes que se recuperaban con cámara hiperbárica y los que no. Lo que vio fue tan claro que no necesitó más argumentos: integró la cámara a su clínica para que ningún paciente se quedara fuera de ese beneficio.

 


 

De derivar pacientes a tener la cámara hiperbárica en su propio espacio

 

Antes de adquirir la cámara hiperbárica hace dos años, el Dr. Arellano hacía lo que hacen muchos cirujanos: derivar a sus pacientes posoperados a centros externos para que completaran su recuperación con terapia hiperbárica. El problema no era la terapia —era la variabilidad. No todos los pacientes iban. No todos completaban el protocolo. Y la diferencia entre los que lo hacían y los que no era evidente.

 

"La verdad es que miraba un mundo de diferencia entre los pacientes que tomaban la recuperación con cámara y quienes simplemente optaban por no realizarla. Es por eso que integré la cámara hiperbárica a mi clínica para que definitivamente todo ocurra en un mismo lugar y todos los pacientes que opere ya esté seguro de que se van a recuperar de la mejor manera."

 

Esa frase condensa una lógica que muchos médicos reconocen pero pocos llevan hasta sus últimas consecuencias: si la herramienta funciona, lo óptimo es tenerla bajo control propio. En el consultorio, disponible para cada paciente, sin depender de que el paciente decida por su cuenta si va o no va.

 


 

Cirugía facial: donde la inflamación manda los primeros días

 

El Dr. Arellano trabaja principalmente con rinoplastias, facelifts y facelifts endoscópicos —procedimientos donde la inflamación facial de los primeros días posoperatorios no es solo una incomodidad estética, sino un factor determinante en la experiencia y la satisfacción del paciente.

 

En ese contexto, la cámara hiperbárica tiene un impacto particularmente visible y rápido:

 

"La cirugía facial sí es un poco más aparatosa en el tema de la inflamación los primeros días. El hecho de que tomen seguidas las sesiones con cámara hiperbárica sí nos ayuda a desinflamar rápidamente y que eso les ayude a sentirse un poco mejor a los pacientes."

 

Este beneficio tiene una dimensión clínica y otra estratégica. Clínicamente, la reducción del edema en los primeros días posoperatorios reduce el estrés sobre los tejidos, mejora la perfusión local y favorece una cicatrización más ordenada. Estratégicamente, un paciente que se siente bien desde los primeros días es un paciente que confía en su médico, cumple el protocolo y recomienda.

 


 

Un protocolo en evolución: del postoperatorio al preoperatorio

 

Hoy el Dr. Arellano aplica la terapia hiperbárica principalmente en el período postoperatorio, ofreciéndola a casi la totalidad de sus pacientes. Pero su mirada ya está puesta en el siguiente paso: incorporar sesiones preoperatorias para preparar al paciente antes de entrar al quirófano.

 

"Me gustaría empezar con ese protocolo, aún no lo hago, pero ya me he informado un poco sobre el tema acerca de dar sesiones preoperatorias para preparar al paciente y que entre en mejores condiciones a la sala de quirófano."

 

Esta evolución es coherente con la evidencia científica que respalda la medicina hiperbárica: la hiperoxigenación preoperatoria del sitio quirúrgico mejora el contexto biológico del tejido, favorece la angiogénesis y reduce la respuesta inflamatoria postoperatoria. En otras palabras, un paciente que entra al quirófano con los tejidos bien oxigenados tiene más recursos para recuperarse.

 

El Dr. Arellano todavía no lo hace de forma sistemática, pero ya lo está incorporando como horizonte próximo. Esa progresión —del postoperatorio al preoperatorio— es el recorrido natural de un médico que entiende la herramienta y va ampliando su uso a medida que acumula evidencia propia.

 


 

El boca a boca como indicador de resultado

 

Uno de los puntos más reveladores del testimonio del Dr. Arellano no tiene que ver con la clínica, sino con algo más difícil de medir y más fácil de sentir: la experiencia del paciente.

 

"Cuando un paciente se siente mucho mejor en sus primeros días postoperatorios, vale completamente la pena. Desde el hecho de que te digan que se sienten bien, sin dolor, que la inflamación ha cedido muy rápido... es una ventaja que no nada más para los pacientes, sino que ellos mismos van recomendando de boca en boca este tipo de terapias a más pacientes."

 

El boca a boca es, en la práctica médica privada, el indicador más honesto de que algo funciona. Los pacientes no recomiendan lo que les dijeron que iba a funcionar. Recomiendan lo que vivieron. Y cuando un paciente de facelift le dice a una amiga que a los pocos días ya no tenía inflamación y se sentía bien, esa recomendación vale más que cualquier campaña de marketing.

 

Para el Dr. Arellano, la cámara hiperbárica se convirtió en un generador de reputación: cada paciente bien recuperado es un embajador involuntario de su práctica.

 


 

La tranquilidad de tenerlo en casa

 

El Dr. Fabrizio Verdini lo resume con precisión al cierre de la entrevista: la tranquilidad de saber que en el propio espacio existe una herramienta que previene complicaciones y reduce tiempos de recuperación. El Dr. Arellano lo confirma desde su experiencia:

 

"Yo también estaba con las mismas dudas antes de integrar la cámara hiperbárica a mi clínica, pero claro que vale la pena desde el punto de vista de la recuperación de los pacientes."

 

Esa secuencia —duda, decisión, convicción— es la misma que describe la mayoría de los médicos que hoy forman parte de la red Biobarica. La incertidumbre inicial no es una señal de que la tecnología no funciona. Es simplemente el proceso natural de un profesional riguroso que necesita evidencia antes de comprometerse.

 

El Biobarica Global System está diseñado para acompañar exactamente ese proceso: protocolos clínicos validados, capacitación continua, software de gestión de pacientes y soporte técnico remoto desde el primer día de operación, para que ningún médico tenga que resolver solo la curva de aprendizaje.

 


 

La cámara hiperbárica como ventaja competitiva y clínica

 

Lo que el Dr. Christian Arellano describe desde Mexicali es la historia de un médico que observó, decidió y no se arrepintió. Que pasó de derivar pacientes a controlar su recuperación. Que convirtió una herramienta externa en parte estructural de su práctica. Y que hoy ve cómo sus propios pacientes se convierten en los mejores promotores de la terapia.

 

En cirugía facial, donde la inflamación de los primeros días define la experiencia del paciente y la percepción del resultado, tener la cámara hiperbárica en el consultorio no es un lujo: es una ventaja clínica y competitiva que se traduce en pacientes más satisfechos, menos complicaciones y una práctica más sólida.

 

Si sos médico y querés conocer cómo integrar la cámara hiperbárica a tu práctica, contactá a nuestro equipo y un especialista de Biobarica te acompaña desde el primer paso.

 


Entrevista realizada en AMCPER 2026, Congreso de Cirugía Plástica, Expo Santa Fe, Ciudad de México. Entrevistador: Dr. Fabrizio Verdini, enlace médico Biobarica.

 

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