Historia de la Medicina Hiperbárica: de la teoría a la práctica

15 de octubre de 2020 - 5m 3s

La Medicina Hiperbárica una especialidad que utiliza la Terapia de Oxigenación Hiperbárica (TOHB) para obtener presiones parciales de oxígeno elevadas al respirar oxígeno puro en el interior de una Cámara Hiperbárica a una presión superior a la atmosférica.

 ¿Cómo surge la Medicina Hiperbárica?

El Tratamiento en Cámara Hiperbárica nació hace más de 300 años. Sin embargo, su aplicación formal es más reciente. En el año 1662 (antes del descubrimiento del Oxígeno), el clérigo británico Henshaw desarrolló lo que se cree que fue la primera Cámara Hiperbárica, llamada “domicilium”.

“En tiempos de buena salud, este ‘domicilium’ se propone como un buen recurso para asistir en la digestión, promover la respiración insensible, facilitar la respiración y la expulsión de esputo. Consecuentemente, es de excelente utilidad para prevenir la mayoría de las infecciones pulmonares”, dijo el propio Henshaw.

El clérigo intuyó que el aumento de la presión de aire podría aliviar algunas lesiones agudas, mientras que, según él, las presiones bajas podrían ser útiles en las patologías crónicas. Hoy se sabe que aquella Cámara Hiperbárica no modificaba demasiado la presión.

Primeros usos de las Cámaras Hiperbáricas

La idea de Henshaw se aplicó rápidamente en diferentes países de Europa y entre 1837 y 1877 se abrieron los llamados “Baños de Aire Comprimido”. En ellos se respiraba aire, no oxígeno. Sin embargo, al aumentar la presión del aire, subía la presión parcial de oxígeno.

Posteriormente, el cirujano francés Fontaine construyó un quirófano hiperbárico con ruedas y presurización a 2 ATM donde hacía la anestesia con óxido nitroso más segura. Según sus observaciones, las hernias se reducían más fácilmente y los pacientes no presentaban cianosis con el uso de este “aire comprimido” intraquirúrgico.

Desafortunadamente, la innovación no produjo mayor interés en su momento y la oxigenación hiperbárica debió esperar casi dos siglos para seguir avanzando. Ya en el siglo XX, el profesor de la Universidad de Kansas Orville J. Cunninghan usó la presión parcial elevada de oxígeno para tratar estados hipóxicos.

Cunninghan observó que pacientes con problemas cardíacos y alteraciones circulatorias que se sentían mal en las montañas, mejoraban a nivel del mar. Por esta razón, consideró que aumentar la presión podía ser beneficioso para estas personas. Así fue como construyó una cámara de 26,84 metros de largo y 3,05 de diámetro y empezó a tratar diferentes enfermedades, la mayoría de ellas sin ninguna base fisiológica para aquellos tiempos.

En esta Cámara Hiperbárica que se conocía como “El Tanque”, Cunninghan trató a Henry Timken, un paciente con enfermedad renal que, en agradecimiento, le dio un millón y medio de dólares para construir el “Esférico de Cunningham-Timken”. Esta fue la Cámara Hiperbárica más grande del mundo, tenía 5 pisos de altura, presurizaba hasta 3 ATM y contaba con 38 habitaciones.

La Terapia de Oxígeno Hiperbárico

Fue recién en 1960 cuando se trató por primera vez en Cámara Hiperbárica y con éxito a un paciente con gangrena gaseosa. En aquellos años, algunos profesionales utilizaron la Oxigenación Hiperbárica para revitalizar colgajos de piel en politraumatismos, fracturas complicadas y casos de congelación.

La historia de la Medicina Hiperbárica científica empieza con dos nombres: Paul Bert y John Scott Haddane. Bert llegó a la conclusión de que la presión no realiza un efecto físico sino químico, ya que cambia la proporción de oxígeno en sangre. Mediante experimentos con perros, descubrió que en la enfermedad descompresiva del buzo era favorable respirar oxígeno puro.

El uso científico moderno de la cámara hiperbárica en medicina reinicia con los trabajos del Dr. Ite Boerema, un cirujano holandés que consideraba a la cirugía como “ingeniería en Medicina”. En 1956 informó en Amsterdam sobre el beneficio del oxígeno hiperbárico en la cirugía cardiopulmonar, particularmente para condiciones congénitas como la tetralogía de Fallot, transposición de grandes vasos y estenosis pulmonar. Boerema se acredita a menudo como el padre de la Medicina Hiperbárica moderna.

En 1962, G. Smith y G.R. Sharp explicaron los enormes beneficios de la Terapia de Oxígeno Hiperbárico en la intoxicación por monóxido de carbono. El interés internacional por lo tanto se reavivó y la Medicina Hiperbárica se adentró en la era moderna. Posteriormente se construyeron cámaras hiperbáricas en la Duke University, Nueva York, el Mount Sinai Hospital, el Hospital Presbiteriano y Edgeworth Hospital en Chicago, Buen Samaritano en Los Angeles, San Bernabé Hospital de Nueva Jersey, el Hospital Infantil de Harvard y el Hospital St. Luke's, en Milwaukee.

La Medicina Hiperbárica en la actualidad

Actualmente, la Medicina Hiperbárica se convirtió en una especialidad con un gran material acumulado de la aplicación del método en diferentes enfermedades en todo el mundo. Hay mucho desarrollo de Medicina Hiperbárica en Noruega, en Francia, en Inglaterra, en Italia, en España, en Grecia, en Portugal, en Finlandia, Alemania, Austria y en otros países de Europa. En América Latina el mayor desarrollo de la Terapia Hiperbárica ha ocurrido en Cuba.

En los últimos años grandes científicos han descubierto que los tratamientos a presiones menores a 2 ATM son incluso más eficientes para el tratamiento de enfermedades neurológicas. Investigadores como Efrati y Harch plantean que la dosis de oxígeno debe ser tan baja como para mantener los niveles de glucosa adecuados para la función neuronal y que se puede lograr efectos óptimos en neuroplasticidad con presiones de tratamiento tan bajas como 1,3 a 1,5 atm (menores a 2 atm).

Estas evidencias científicas ubican a la Terapia de Oxígeno Hiperbárico en una situación emergente, ya que amplía el panorama a los centros hiperbáricos que utilizan cámaras que trabajan a presiones menores, pero son más accesibles y se encuentran más distribuidas a nivel mundial.

Fuentes:

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