8 de abril de 2026
3m 50s
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Con 32 años de trayectoria en cirugía plástica y consultorios en Monterrey y Nuevo Laredo, el Dr. Manuel Sanmiguel es uno de los referentes de su especialidad en el norte de México. Hace dos años incorporó una cámara hiperbárica Biobarica a su práctica y hoy habla con datos concretos sobre lo que eso significó: mejores resultados clínicos, recuperaciones más rápidas y un impacto directo en la rentabilidad de su consulta.
Lo entrevistamos en el Congreso de Cirugía Plástica AMCPER, en la Expo Santa Fe de Ciudad de México, y esto es lo que nos contó.
Un protocolo que no admite excepciones
Cuando le preguntamos cómo integró la terapia hiperbárica a su circuito de atención, la respuesta fue clara y directa: casi todos sus pacientes la reciben.
Pero más llamativo aún es su protocolo de tiempos: tres sesiones previas a la cirugía, con la tercera realizada el mismo día de la operación a las 6 de la mañana, seguida de otra sesión posterior al procedimiento. Un diseño que busca preparar el tejido antes de la intervención y acelerar la respuesta biológica desde el primer momento.
Los resultados que hablan solos
Después de dos años de uso sistemático, el Dr. Sanmiguel identifica tres impactos clínicos que definen su experiencia con la medicina hiperbárica:
- Recuperaciones más rápidas. Sus pacientes se activan antes, reducen el tiempo de reposo y retoman su vida cotidiana en plazos notablemente menores.
- Retiro de drenajes acelerado. En pacientes posbariátricos, la diferencia es especialmente visible. Mientras que sin cámara el drenaje podía retirarse alrededor del día 15, con el protocolo hiperbárico ese plazo se reduce a los 5 días.
- Menor edema en rinoplastias. Uno de los beneficios más valorados tanto por el médico como por el paciente, dado que el edema postoperatorio es uno de los principales factores de ansiedad y disconformidad en cirugía de nariz.
"Son dos pacientes diferentes", resumió el doctor al comparar la evolución de una misma persona operada antes y después de incorporar la cámara hiperbárica a su protocolo.
Biología detrás de los resultados
Desde el punto de vista fisiológico, los efectos que describe el Dr. Sanmiguel tienen una base sólida en la evidencia científica que respalda la oxigenoterapia hiperbárica:
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Angiogénesis: formación de nuevos vasos sanguíneos que mejoran la irrigación de los tejidos operados.
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Estimulación de la síntesis de colágeno: clave para una cicatrización de calidad y más rápida.
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Reducción del estrés oxidativo y la respuesta inflamatoria: directamente relacionada con la disminución del edema.
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Efecto bactericida: especialmente relevante en postoperatorios con riesgo de infección.
Estos mecanismos no son exclusivos de la cirugía plástica. "Tiene muchas aplicaciones, obviamente. Me trato de concentrar en lo mío y aun así no me doy abasto", reconoció el doctor, aludiendo a la creciente demanda de colegas de otras especialidades que derivan pacientes a su consulta precisamente por contar con el equipo.
Más allá de la agenda quirúrgica: la escala del centro médico
Más allá de los resultados clínicos, el Dr. Sanmiguel enfatizó algo que interesa especialmente a los médicos que están evaluando la inversión: la cámara hiperbárica genera ingresos de manera autónoma.
"No tienes que estar ahí para que el sistema te deje dinero", señaló. El equipo puede operar con un técnico capacitado, recibir pacientes de otros colegas y diversificar las fuentes de ingreso del consultorio sin depender de la agenda quirúrgica del médico titular.
Esto se alinea perfectamente con el concepto que Biobarica trabaja para sus clientes: los 7 metros cuadrados más rentables de tu consultorio. Con requisitos mínimos de instalación —aire acondicionado, dos tomacorrientes y un operador cada tres equipos—, la cámara hiperbárica Revitalair se convierte en una unidad de negocio dentro del propio centro médico.
"Tenemos que estar concentrados no nada más en aprender a operar, sino en cómo hacer recuperaciones más breves, menos edemas, que el paciente se active lo más pronto posible", explicó el doctor.
Un mensaje para los que están por dar el paso
En el tramo final de la entrevista, le preguntamos qué le diría a los colegas que todavía dudan. Su respuesta combinó convicción clínica con visión de negocio:
"La medicina hiperbárica es la medicina del siglo XXI y no nos podemos quedar nada más ofreciendo buenas técnicas si no tenés nada con qué complementarlo en el postoperatorio."
Y cerró con una afirmación que resume sus 32 años de ejercicio profesional: en ese tiempo, las dos compras que más le han redituado fueron el liposuctor —el caballo de batalla de su especialidad— y la cámara hiperbárica.
Mirá la entrevista completa aquí
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