La Hipoxia Silenciosa: el síntoma desconocido del COVID-19

El COVID-19 viene acompañado por distintos síntomas ya conocidos como la fiebre, el cansancio y la tos seca. Sin embargo, recientemente se han presentado casos que han generado incredulidad en los médicos de distintos hospitales en todo el mundo. Se trata de pacientes que llegan a los servicios de atención con “hipoxia silenciosa”.

La hipoxia es la falta de oxígeno en la sangre. Puede ser letal debido a que todos los órganos requieren oxígeno para su funcionamiento. Cuando no lo reciben apropiadamente, hay necrosis o muerte de los tejidos y células. Esto es lo que ocurre por ejemplo cuando se deben amputar partes del cuerpo.

En el caso de COVID-19, se habla de hipoxia silenciosa porque los pacientes no se dan cuenta de que les falta oxígeno y no presentan grandes dificultades respiratorias. Cuando se les hacen los exámenes correspondientes, se comprueba que su estado es mucho peor del esperado. Estos pacientes que deberían estar críticos pueden realizar actividades como conversar, utilizar sus celulares, etc.

El nuevo síntoma de la enfermedad ha sorprendido a la comunidad médica que ha observado cómo algunos pacientes llegan con la mitad de los niveles de oxígeno adecuados (por lo que deberían estar inconscientes) y, a pesar de esto, están completamente activos. La mayoría de estos pacientes presenta síntomas leves de COVID-19 por 2 a 7 días. Solo buscan ayuda profesional cuando ya tienen problemas importantes para respirar profundo. Los resultados de los rayos X revelan un estado general peligroso y los pulmones sumamente afectados.

¿Por qué ocurre la hipoxia silenciosa?

La hipoxia se asemeja a lo que se produce cuando se asciende a una montaña. Esto es lo que se conoce como “mal de altura”. El cuerpo se va adaptando a niveles menores de oxígeno. En algunos casos, la consecuencia es la descompensación que produce edema pulmonar y/o cerebral.

Como los pacientes infectados con COVID-19 están combatiendo otros síntomas como la diarrea o la fiebre, el cuerpo trata de compensar adaptándose y acelerando la respiración. Muchas personas no se dan cuenta de este cambio y por eso no acuden al médico. Cuando reconocen su estado y van a la clínica u hospital, los pulmones están afectados. Esto mismo puede ocurrir en otros órganos como el corazón, los riñones o el cerebro.

La hipoxia silenciosa puede ser una de las causas de muerte de pacientes sin complicaciones o sin enfermedades preexistentes, como es el caso de los jóvenes.

¿Por qué la Terapia de Oxígeno Hiperbárico acaba con la hipoxia?

El oxígeno hiperbárico genera hiperoxia, es decir, aumenta significativamente la disponibilidad de oxígeno en el plasma sanguíneo. Esto es fundamental para la recuperación de distintas patologías en las que el oxígeno no llega correctamente al cerebro, cartílagos, huesos y tejidos.

Al aplicar una mayor presión de oxígeno, se favorece también su difusión por el pulmón. Esto hace que mejoren los niveles de oxígeno en el cuerpo y se revierta la hipoxia silenciosa, por lo que se previenen las posteriores complicaciones y el agravamiento del cuadro de COVID-19.

La Terapia de Oxígeno Hiperbárico es un tratamiento médico no invasivo. El paciente ingresa a la Cámara Hiperbárica y mediante una mascarilla respira altas concentraciones de oxígeno a una presión superior a la atmosférica normal. Esto desencadena múltiples efectos beneficiosos para el organismo, entre ellos, reduce la inflamación y alivia el dolor.

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