El cansancio profundo y constante puede ser síntoma de Fatiga Crónica

El síndrome de fatiga crónica (SFC) se caracteriza primordialmente por un profundo cansancio, el cual se acompaña de una serie de síntomas que afectan directamente la vida de quien lo padece. Actualmente se describe como una enfermedad poco conocida por la población, así como por el gremio médico.

Ha sido clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad nueva de tipo neurológico de carácter infeccioso, recurrente y resistente a los medicamentos. Es multisistémica, afecta y a la vez compromete diferentes sistemas como el inmune, neuroendocrino y nervioso autónomo.

Las principales características son fatiga intensa tanto física como mental con una duración de al menos seis meses y que afecta de manera importante el desenvolvimiento de la persona en sus actividades ocupacionales, sociales y personales y suele acompañarse de síntomas similares al resfriado, así como al sueño no reparador. Además, debe de acompañarse de más de 4 de los siguientes síntomas: dificultades de concentración y pérdida de memoria, faringitis recurrentes, adenopatías, dolor muscular, dolor articular, jaquecas de nueva aparición, sueño no reparador, fatiga tras el esfuerzo (físico o mental) que persiste más de 24 horas después del mismo.

Además de los síntomas anteriormente nombrados, quienes padecen el Síndrome de Fatiga Crónica pueden presentar síntomas adicionales como: problemas visuales, problemas de carácter psicológicos, escalofríos y sudoración nocturna, fiebre de bajo grado o temperatura corporal baja, intestino irritable, alergias y sensibilidad a comidas, olores, ruidos, químicos o medicamentos, entumecimiento, hormigueo o sensación de quemadura en la cara o extremidades, dificultad para mantener una posición erecta, problemas de balance y desmayos.

El tipo de fatiga experimentada por estos pacientes no es una fatiga normal que remite con el descanso. Es “patológica” y se combina con agotamiento, debilidad, pesadez, malestar general, inestabilidad cefálica y somnolencia, sintomatología que suele ser sumamente debilitante y extenuante para el paciente. La capacidad de realizar actividades en el paciente se reduce en un 50% o más, a tal punto que los imposibilita a salir y realizar ciertas actividades por sí mismos.

El agotamiento cognitivo puede ser evidente cuando las respuestas del paciente se hacen más lentas, menos coherentes y experimenta más problemas para encontrar palabras e información. También experimentan fatiga debilitante, dolor general, deterioro funcional, así como síntomas adicionales que pueden acrecentarse luego de haber realizado inmediatamente esfuerzo físico o incluso un lapso después de realizarlo.

Presentan fenómenos de sobrecarga tales como hipersensibilidad a sonidos, temperatura y olores, así como fotofobia. Presentan dificultad para concentrarse en presencia de dos estímulos, sobre todo si son auditivos y visuales simultáneamente. El paciente es incapaz de realizar actividades estando de pie (verticalmente), luego de estar un período de tiempo en pie, el paciente experimenta un cansancio extremo, con urgencia de acostarse, confusión, malestar e incremento de los síntomas.

A nivel endocrino, la sintomatología es pérdida de capacidad termostática, intolerancia al frío o calor que puede empeorar en presencia de otros síntomas, marcados cambios de peso, hipoglucemia, desregulación del SNC.

No existe a ciencia cierta un tratamiento específico que acabe con este mal, sin embargo, se trata en la medida de lo posible de reducir los síntomas, fortaleciendo la unión entre el paciente y su familia, además se recurre a terapia física, y regulación de las horas de sueño. También se realizan estrategias de autoayuda, las cuales contribuyen a mejorar la calidad de vida del paciente.

¿Cómo puede ayudar el Tratamiento de Oxigenación Hiperbárica?

El Tratamiento de Oxigenación Hiperbárica alivia los síntomas de pacientes con fatiga crónica. El aumento del Oxígeno disponible en la sangre tiene efectos desinflamatorios, regenera los tejidos, aumenta el flujo sanguíneo a nivel periférico y del sistema nervioso central, tiene acción sobre neurotransmisores y reduce la fatiga muscular, aliviando dolores y mejorando la calidad de vida. Además, induce el sueño tranquilo y reparador.

Fuente

Arroyo- Araya, Randal, Morera- Hernández, Héctor, SINDROME DE FATIGA CRÓNICA. Revista Científica Odontológica [en línea] 2012, 8 (Julio-diciembre): [Fecha de consulta: 10 de mayo de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=324227916006> ISSN 1659-1992

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