Autismo infantil: la cámara hiperbárica mejora algunos de sus trastornos

Se considera a los Trastornos del Espectro Autista (TEA) como un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo. Estas afecciones están incluidas en la categoría de los trastornos generalizados del desarrollo. TEA es un término genérico que abarca cuadros tales como el autismo infantil, el autismo atípico y el Síndrome de Asperger. El nivel intelectual varía mucho de un caso a otro y va desde un deterioro profundo hasta casos con aptitudes cognitivas altas. Los afectados por TEA presentan a menudo afecciones comórbidas, como epilepsia, depresión, ansiedad y trastorno de déficit de atención e hiperactividad.

¿Cómo se manifiesta?

La mayoría de los casos de TEA se hace visible en los primeros 5 años de vida de un niño y persiste hasta la adolescencia y la edad adulta. El diagnóstico temprano es fundamental y hoy es posible establecerlo antes de que el niño cumpla sus primeros dos años. El retraso en el habla o en las habilidades sociales (no mira a los ojos, no señala, no se deja abrazar); una involución temporal o la aparición de determinadas conductas repetitivas pueden ser signos tempranos característicos.

¿Cuáles son las posibles causas?

La evidencia científica disponible indica la existencia de múltiples factores, entre ellos los genéticos y ambientales, que hacen más probable que un niño pueda padecer un TEA. Lo cierto es que en los últimos años la cantidad de niños con autismo se ha incrementado. Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que 1 de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista. Hay muchas explicaciones posibles para este aparente incremento, entre ellas una mayor conciencia, la ampliación de los criterios diagnósticos, mejores herramientas para diagnosticar y mejor comunicación.

¿Hay algún tratamiento que pueda mejorar la calidad de vida?

Estudios científicos* sugieren que la aplicación de cámara hiperbárica mejora algunos de los trastornos que padecen niños con autismo, debido, principalmente, al aumento del flujo de sangre al cerebro y a la mayor llegada del oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. Algunos profesionales médicos señalan que en el cerebro de los chicos con TEA hay un nivel más bajo de flujo sanguíneo.

El Tratamiento de Oxigenación Hiperbárica (TOHB) es un método no invasivo que consiste en suministrar oxígeno a altas concentraciones en una cámara hiperbárica presurizada a un mínimo de 1.4 atmósferas ATM (superior a la presión atmosférica ambiental normal que es de 1 atmósfera). Así, la persona está respirando altas concentraciones de oxígeno. Este gas se transporta a la sangre y logra alcanzar incluso a los tejidos dañados.

Según la Dra. Mariana Cannellotto, directora médica de BioBarica,  a partir de la aplicación de Cámara Hiperbárica se logra un avance muy significativo en la atención, conexión con la familia y el entorno, sociabilización, refuerzo de la tonicidad muscular y del sistema inmunológico.

Es decir, entre los cambios más significativos encontramos:

  • Aumento de la perfusión cerebral
  • Avance significativo en la atención y sociabilización
  • Mejor conexión con la familia y el entorno
  • Refuerzo de la tonicidad muscular
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico
  • Reducción del estrés oxidativo

Estos efectos varían en cada paciente porque todo depende de cada caso en particular. La duración y la frecuencia de las sesiones deben ser indicadas por profesionales especialistas para obtener la máxima eficiencia en un tratamiento. Lo importante es saber que los niños pueden ingresar a la cámara acompañados por un adulto, esto les permite sentirse más seguros o contenidos. También pueden ingresar con juguetes para mantenerse entretenidos, estar recostados o sentados dibujando.

Referencia

*“Hyperbaric oxygen therapy may improve symptoms in autistic children”. Daniel Rossignol. “The effects of hyperbaric oxygen therapy on oxidative stress, inflammation, and symptoms in children with autism: an open-label pilot study”. Daniel Rossignol

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