Una escara es una lesión provocada por la presión constante en una determinada zona del cuerpo que ocasiona daños al tejido subyacente. Se produce una isquemia del tejido blando por compresión entre dos estructuras rígidas, que son el hueso y superficie exterior.

Existen muchos términos utilizados para referirse a ellas: escaras por decúbito, heridas de la cama y úlceras por presión. No todas estas úlceras se producen por el decúbito o por el estar postrado en una cama, por lo que el término más adecuado es úlceras por presión.

Estas lesiones se ubican comúnmente en áreas que circundan las prominencias óseas: occipucio, escápula, codos, sacro, irocánter, isquion, rodillas, tobillos, talones. 95% de las lesiones ocurre bajo el ombligo y 75%, en el área pélvica.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, la clasificación de la úlcera se basa en la profundidad y tipo de tejido comprometido:

  • Grado I: eritema persistente, edema, despigmentación, calor local o induración de la piel sin ulceración.
  • Grado II: pérdida cutánea de espesor parcial que involucra epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial tipo abrasión o vesícula.
  • Grado III: úlcera profunda con compromiso del tejido celular subcutáneo variable.
  • Grado IV: pérdida cutánea de espesor completo que se extiende hasta el plano muscular, óseo o estructuras de soporte (por ejemplo: tendones, articulaciones).

Fisiopatología

La producción de una úlcera por presión está determinada por la aplicación de presión y por la disminución de la tolerancia tisular mediada por factores intrínsecos y extrínsecos.

  1. La presión

– Intensidad: debe exceder la presión capilar de los tejidos (32 mmHg), lo que produciría isquemia, muerte celular y ulceración.

– Duración: relación parabólica inversa entre presión y tiempo, es decir, a mayor tiempo de aplicación de la presión, menor es la presión necesaria para generar una úlcera.

– Efecto: hipoxia y trombosis a nivel de la microcirculación.

  1. La tolerancia tisular

– Además del mecanismo de isquemia-presión, existen múltiples factores que contribuyen en el proceso, disminuyendo la tolerancia tisular y creando las condiciones para que se genere la úlcera. Estos factores pueden ser extrínsecos o intrínsecos.

– Factores extrínsecos (externos al paciente)

  1. Maceración, incontinencia, transpiración, exudado de la herida producen un exceso de humedad de la piel, haciéndola más blanda y susceptible de lesionarse.
  2. Fricción: el roce con otra superficie daña la epidermis y causa abrasiones superficiales.
  3. Fuerzas cortantes o cizallamiento: la fricción en combinación con la gravedad mueve el tejido blando sobre un hueso fijo produciendo disrupción de vasos, lo que genera más isquemia.

– Factores intrínsecos (determinados por el paciente)

  1. Edad: en pacientes mayores, la piel es más seca, menos elástica y con reducción de la masa tisular que favorece la ulceración.
  2. Nutrición: la baja ingesta oral o la desnutrición favorecen la producción de estas úlceras.
  3. Movilidad: La parálisis, los trastornos sensoriales, la debilidad extrema, apatía, falta de lucidez mental y la sedación excesiva afectan el movimiento ante la incomodidad.
  4. Hipoxia tisular: cualquier trastorno que resulte en una hipoxia tisular también favorece la génesis de estas úlceras. Entre estos trastornos están las alteraciones circulatorias o respiratorias, anemia y edema.
  5. Higiene: la falta de higiene aumenta el número de microorganismos en la piel, la macera y la hace más proclive a lesionarse.
  6. Lesiones medulares, enfermedades neurológicas, como espasticidad.
  7. Otros: anemia, hiporoteinemia, hipovitaminosis, drogadicción, patología psiquiátrica asociada, patología respiratoria, síntomas autodestructivos, infecciones crónicas, patología urinaria, digestiva, abandono familiar, patologías óseas y articulares.

El mejor tratamiento para las escaras es la prevención, ya que una vez desarrollada la úlcera solo tiene una probabilidad de curación completa de 10%.

Estas son algunas medidas de prevención:

  • Reconocer al paciente en riesgo
  • Disminuir los efectos de la presión
  • Evaluar y mejorar el estado nutricional
  • Preservar la integridad de la piel
  • Masificar normas de atención de estos pacientes en todo el hospital

¿Por qué el tratamiento en cámara hiperbárica puede ayudar a tratar las escaras?

El aumento de Oxígeno en la sangre alcanzado por la cámara hiperbárica es antiinflamatorio, estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos, estimula a las células que producen colágeno, estimula la liberación de células madre y aumenta la actividad bactericida de los glóbulos blancos. Todos estos efectos favorecen el proceso de cicatrización y reparación de las heridas.

Las escaras son muy difíciles de cicatrizar por la falta de circulación periférica (en la piel) o angiopatía periférica que impide la correcta irrigación en la zona afectada y necesaria para que el proceso de cicatrización se realice adecuadamente. El tratamiento con cámara hiperbárica genera una fuerte hiperoxia y la mayor disponibilidad del Oxígeno en los tejidos inicia el proceso de Angiogénesis o formación de nuevos vasos sanguíneos que son el inicio del proceso de cicatrización.

Fuente:

Dr. Arturo Prado, Dr. Patricio Andrades y Dra. Susana Benítez, Úlceras por presión, recuperado de www.discapacidadonline.com, 2005.

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