CÁMARA HIPERBÁRICA: PRESURIZAR CON OXÍGENO VS AIRE LIMPIO

Desde sus inicios, las cámaras hiperbáricas se presurizaban con oxígeno puro, debido a las posibilidades técnicas y operativas. Se trataba de grandes dispositivos médicos imposibles de trasladar y dificultosos para manipular; además, los pacientes solo podían ingresar con ropa de algodón, sin anillos, cadenas o relojes. Incluso debían mojarse el cabello para evitar que se generara alguna micro chispa y se iniciara una combustión facilitada por la saturación del Oxígeno. Es que, de acuerdo con la NFPA (Asociación Nacional de Protección contra el Fuego) de los Estados Unidos, especifica que un ambiente se torna peligroso al sobrepasar el 23,5% de saturación de O2. Por tal motivo, se exigen rigurosas normas de seguridad dentro y fuera de la cámara.

Esos eran tiempos no muy lejanos. Hoy, gracias a los avances de la tecnología, es posible presurizar una cámara hiperbárica con aire limpio y suministrar oxígeno a través de una mascarilla, con los mismos resultados. Las cámaras Revitalair 430 presurizan con aire ambiente al 21% de O2. El paciente respira Oxígeno en alta concentración a través de una mascarilla y se logra el mismo nivel de hiperoxia. Todo esto permite al paciente ingresar con su ropa habitual e incluso con dispositivos electrónicos con absoluta seguridad.

El O2 inspirado por el paciente, es transportado habitualmente por la hemoglobina. Por medio de la ley física de Dalton, el Oxígen inspirado en un ambiente hiperbárico se multiplica, diluyéndose en el plasma sanguíneo y generando la fuerte hiperoxia que brinda amplios beneficios para acelerar la recuperación de diversas patologías.

Esta tecnología, además de ser más segura y brindarle mayor confort al paciente, también significa un menor costo operativo para la institución sanitaria.

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