BioBarica, ALCEC y la AAMHEI desarrollan un nuevo protocolo para el tratamiento de lesiones radio inducidas

Las quemaduras constituyen un problema de salud pública. Los costos que generan son elevados, por lo que es necesario elaborar pautas de diagnóstico y tratamiento que permitan atenuar los efectos sobre la Salud Pública desde el punto de vista clínico, social y económico. En cuanto a su incidencia a nivel mundial, afectan a un enorme número de personas, y pueden causar la muerte de hasta 265.000 personas al año.

Las quemaduras causan lesiones graves en la piel y en otros tejidos, que resultan devastadoras tanto física como psicológicamente para el sujeto que las sufre. Un gran número de casos sufren lesiones que requieren ingreso en una unidad de quemados especializada, pudiendo permanecer hospitalizados desde varios días y hasta algunos meses, dependiendo de la gravedad.

Los mecanismos más comunes de lesiones por quemadura son el fuego, que afectan mayormente personas adultas y principalmente en las extremidades superiores, la cabeza y el cuello. Sin embargo, además del calor y el fuego, pueden ser causadas en menor medida por radiación, electricidad, fricción o contacto con productos químicos. Las medidas terapéuticas apuntan a lograr la cicatrización de las heridas, la recuperación de la pigmentación y la restauración, tanto como sea posible, de la calidad de vida física y psicológica previa a la quemadura.

Cuando los tejidos blandos, como piel y músculos, son afectados por quemaduras, el flujo sanguíneo en el área dañada se reduce considerablemente. Como se mencionó anteriormente, las quemaduras causan una lesión localizada que suele estar rodeada de tejido normal, incluyendo la piel y tejido subcutáneo. La reducción del flujo causa un área de edema e inflamación que irradia en todas las direcciones, incluso hacia tejidos alejados no afectados por la quemadura. La hinchazón puede extenderse profundamente y afectar músculos y piel periférica, causando un daño aún mayor que la lesión inicial.

El TOHB puede ayudar reduciendo la hinchazón y el edema. Además, TOHB favorece la re-epitelización, disminuye la hipoxia, evita la expansión y acelera la cicatrización de heridas hipóxicas e isquémicas. La disponibilidad de gran cantidad de oxígeno que causa la TOHB retarda la pérdida de fluidos hacia el exterior de los vasos sanguíneos (extravasación) y logra alcanzar las áreas inicialmente dañadas, permitiendo recuperarse de las lesiones. De esta manera reduce la necesidad de remoción de tejidos (debridamiento, escarectomía) e incluso de amputación. Para que estos beneficios tengan lugar, la incorporación de TOHB debe ser lo más temprana posible.

Para recopilar mayor evidencia científica al respecto, BioBarica, el Centro Hiperbárica Concepción del Uruguay y el ALCEC están trabajando en un protocolo llamado “Terapia de Oxigenación Hiperbárica (TOHB) en recuperación de quemaduras radioinducidas en período agudo (QuemRI)”. El estudio fue aprobado por el comité de ética y busca evaluar el efecto sinérgico de TOHB en asociación con la terapia convencional en el transcurso de 20 sesiones en evolución de heridas, la recuperación y la duración de las suspensiones de los tratamientos radiantes por esta causa. Este estudio cuenta con la participación de la Dra. Mariana Canelloto, presidenta de la Asociación Argentina de Medicina Hiperbárica e Investigación (AAMHEI) como investigadora.

Por otra parte, también se está desarrollando el protocolo “Radiosensibilización con Terapia de Oxigenación Hiperbárica (TOHB)” para evaluar el efecto coadyuvante de las especies reactivas de oxígeno en el aumento de la efectividad de la radioterapia y “Adyuvancia con Terapia de Oxigenación Hiperbárica en tratamiento del dolor en pacientes con diagnóstico oncológico” para evaluar el efecto de la cámara hiperbárica en la disminución del dolor en pacientes con diagnóstico oncológico y en tratamiento del dolor.

Todos los estudios son randomizados controlados y cuentan con la supervisión de la Dra. María Mercedes Pascuccio como investigadora principal y el aval de la Asociación Argentina de Medicina Hiperbárica e Investigación.

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